martes, 10 de marzo de 2009

Con la mesa servida

…después de todo el tráfico de la pesada Lima, viernes a las 7 de la tarde, finalmente llego a casa, se abre la puerta con el control y entro al garaje, después de bajar al segundo sótano encuentro los dos sitios vacíos, siempre me estaciono en el de la derecha, me bajo de la camioneta y subo por el ascensor… pensando…

Entro al depa, me sigo viendo como un triunfador (sigo pensando que siempre te tienes que ver como triunfador, por lo menos en algo), y tengo todas las comodidades
habidas y por haber, TV plana de 42" (ahora es mas grande y plasma!!), laptop, todo inalámbrico, una refri de sueños, decoración minimalista, que mas podría querer?.... pero no hay nadie…

Estoy sin zapatos y en polo corto, cómodo como suelo estarlo, música pachanga para alegrar la noche, me acordaba cuando me imaginaba yo a mis 40 años, y me preguntaba si así sería… sería?

Ya en la cocina me encuentro preparando la cena, no debo usar tomates recuerdo, una ensalada de entrada, algo ligero, pero de fondo comida de casa, un soufflé al horno, t de durazno. o mejor un vino? Mientras se hace la cena pongo la mesa, el tenedor a la izquierda, la servilleta apuntando hacía afuera, bajo el cuchillo, no sopa, no postre, vaya que aprendí finalmente, recuerdo como era al comienzo, era aprender o aprender, sólo era cuestión de tiempo me dijo…

La cena estaba lista, aunque había música, la soledad estaba presente, la mesa puesta, prendo unas velas, abro el vino tinto, bajo el tono de luz y bajo la música, estoy por servir, suena la chapa de la puerta y unas llaves, se abre la puerta, la luz se prende sola, hola, ya llegue!! me dice una mujer increíble, como la de mis sueños, como la que superaría “los requisitos famosos, yo sonrió, llegas justo para la cena amor, le digo, he preparado algo que se te encanta…
Recuerdo nuevamente como me veía yo a mis 40, faltaban aún algunos años para entonces, mientras tanto lo recuerdo y sólo atino a sonreir