Eran las 5 y 47, ya habían pasado dos minutos de la hora acordada, estaba en la estación del metro en casco viejo en la salida de San Nicolás, ya hacia 8 minutos que yo había llegado, aunque había planeado hacerlo en menos pero el primer metro me dejo. Estaba con 3 nuevos amigos en ese pueblo que Hemingway hizo famoso por sus fiestas de San Fermín, los 3 wones, no se como dimos a parar en ese grupo de nacionalidades tan variadas, no se como estaba con ella, de Bilbao, yo le decía Vasca, un poco baja, delgada, castaña de cabellos lacios y al hombro, un tatuaje temporal de una rosa sobre su pecho, una sonrisa contagiante, positiva, no se como estábamos de la mano caminando, abrazados bailando y tomando, no se como no hice nada, no se si se podía o no, quizás fue porque en ese momento mi corazón le pertenecía a la chica del anillo que antes comenté, quizás porque no quería arruinar el momento, o quizás, lo mas probable, es lo de siempre, porque no me atrevía….

Fotos van y fotos vienen, eso fue lo que dio la oportunidad para el futuro contacto, el cual se mantuvo por 6 años, un sms email o llamada al año, aún no se cuando es cu cumpleaños, no se porque mantenía contacto con ella, digo, una chica a la que conoces una noche, y no pasa nada, una noche es suficiente?
5 años y medio después llega la carta, ….ha sido aceptado para cursar la maestría en Bilbao... Bilbao… de nuevo nos vamos a España Harold me dije a mi mismo, que nos depara ahora el destino. Perdí mi celular en una batalla, una batalla conmigo mismo, mi estupidez contra mi lado coherente, mi cobardía contra mi búsqueda de felicidad, mi egoísmo contra mi vanidad, perdí muchas otras cosas, materiales y personales, gaste mi tolerancia y mi dinero, dicen que en una batalla gana el que mas ha perdido, si es así creo que gané. El punto es que al perder mi celular perdí todos mis números, me parece curioso que aun entre mis emails tenía el de la chica vasca, un mensaje de texto, sin respuesta, días posteriores hablamos un minuto, le dije de mi llegada y nada mas, pasaron dos meses hasta saber nuevamente de ella, yo ya en Bilbao, le di mis horarios y disponibilidad ya que habíamos tenido ya 3 encuentros frustrados de encontrarnos, pues nada me dijo, quedamos un día en vernos, vale? Con su acento español, vale le dije y seguí con mis cosas.
Viernes salí temprano como siempre, luego de una travesía de 35 minutos y una cuesta de 45° que implicaban 15 minutos de ejercicio llego a casa a disponerme a descansar, no se porque esperaba que ese día me llame, y lo hizo, me dijo nos vemos en el centro en 45 minutos, bájate en casco viejo y sales por la estación de San Nicolás y ahí estaba. Los segundos pasaban pero parecían horas, como estará? Digo físicamente, 6 años no pasan en vano, ella si sabía un poco de mi, yo no la había visto ni en fotos, era 2 o 3 años mayor que yo, eso si, pero no lo parecía, en ese entonces, su cabello será igual? El mismo color? Mas gorda? Y lo mas importante, aún sola? No pasaron mas de 6 minutos en los cuales yo ya había pensado en mil cosas, desde el día en que nos conocimos, hasta el momento que se aproximaba, me decía a mi mismo tantas cosas, en eso alguien me paso la voz, reconozco que la vi cambiada, el cabello recogido, ya no tenía ese tatuaje, la vi de la edad que ya tenía, pero lo que si reconocí en un segundo, fue su sonrisa encantadora y llena de positivismo….hola Harold!!, Hola Cristina!!!........

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